La Soledad No Deseada (SND) se ha consolidado como un problema social de gran envergadura en las sociedades occidentales, con profundas implicaciones para la salud física y mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado cómo la SND incrementa el riesgo de enfermedades crónicas, impacta negativamente la calidad de vida, limita la participación social y comunitaria, e incluso eleva la mortalidad prematura. Más allá del sufrimiento individual, los costes sociales asociados a la soledad son considerables; un estudio reciente en España sitúa estos costes por encima del uno por ciento del Producto Interior Bruto. Esta creciente toma de conciencia ha impulsado la SND a un lugar prioritario en la agenda política.
Con el fin de intercambiar conocimientos y visibilizar esta problemática, la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad organizó el encuentro “Afrontando la Soledad no Deseada. Un Reto Social”, como parte de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de 2025. El evento, dirigido a profesionales de la salud, el trabajo social, la educación, la psicología, así como a entidades de los sectores de la dependencia, la discapacidad, los mayores y los jóvenes, y a responsables políticos, contó con la participación activa de nuestra organización.
Nuestra contribución se centró en la Tercera Ponencia, titulada “Estrategias para combatir la soledad no deseada en personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y sus familias”. En esta sesión, participaron:
- Beatriz Vega Sagredo, Responsable del área de familias de la Confederación Plena inclusión España. Beatriz abordó la trayectoria del movimiento asociativo de Plena inclusión y presentó los avances del proyecto Soledad Cero, una iniciativa clave para combatir este desafío a nivel nacional.
- Roxana Castaño San Emeterio, Responsable del Área de Apoyo a Familias de Plena inclusión Cantabria. Roxana profundizó en la labor de Plena inclusión Cantabria y expuso los hallazgos de las investigaciones realizadas sobre la soledad no deseada que experimentan los familiares que cuidan o han cuidado a personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. Su intervención puso de manifiesto la realidad particular de este colectivo, ofreciendo una perspectiva basada en la experiencia y el estudio directo.
La participación de nuestra organización en este relevante foro subraya nuestro compromiso continuo con la búsqueda de soluciones efectivas para la soledad no deseada, especialmente en aquellos colectivos más vulnerables. Seguimos trabajando para visibilizar esta realidad y promover estrategias que mejoren la calidad de vida de las personas con discapacidad y sus familias.
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