El otro día leí que empezaban
los juegos inclusivos en Tokio.
El texto se refería
a los juegos paralímpicos.

Los juegos paralímpicos son
una competición en la que participan
personas con discapacidad.

Los juegos serían inclusivos
si fueran para personas
con y sin discapacidad.

A veces llamamos inclusivas
a cosas que no lo son.

¿Por qué existen juegos olímpicos
y paralímpicos por separado?

Me gustaría que hubiera
unas únicas olimpiadas.
Habría una gala de apertura
y otra de cierre.

Tendría sus necesarias categorías,
pero la lista de las medallas
sería la misma para todas y todos.

Todas las personas deportistas
competirían en la misma
ciudad olímpica.

No hacen falta
tantas distinciones.

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El 23 de julio de 2021 me sentaba con mis hijos para ver la gala de apertura de los juegos olímpicos Tokio 2021. Es un evento que a la familia nos gusta mucho por la importancia que le damos al deporte en casa.
El 24 de agosto (día de la gala inaugural de los juegos paralímpicos) leía un tweet que decía “hoy comienzan los juegos olímpicos inclusivos en Tokio”. La palabra inclusivos me hizo pensar. Inclusivos serían sí todas las personas deportistas participaran en un mismo evento, no por separado. El tweet debería haber puesto: “hoy comienzan los juegos paralímpicos en Tokio”. A veces creemos que las cosas son inclusivas cuando no lo son.
Pero, ¿por qué existen juegos olímpicos y paralímpicos por separado?
Buscando en google he encontrado que los juegos paralímpicos se iniciaron el 19 de septiembre de 1960 en Roma (los olímpicos el 6 de abril de 1896). Me ha llamado la atención la fecha porque en los años 60 es cuando empiezan a aparecer las asociaciones de familiares de personas con discapacidad, los colegios de educación especial, centros ocupacionales… En concreto, el 26 de abril de 1964 nace nuestro movimiento asociativo Plena inclusión. Es curioso, ¿verdad? Entender que nacen desde un momento social concreto, en el que la manera de dar visibilidad a las personas con cualquier tipo de discapacidad era creando espacios específicos para ellos, tiene sentido y mucho valor ya que gracias a esas acciones hoy las personas con discapacidad tienen más oportunidades de inclusión.
Sin embargo, en el año 2021 ha dejado de tener sentido seguir con los modelos de apoyo del siglo XX. La conquista de los derechos de las personas con discapacidad es ya una realidad imparable. Todas y todos somos ciudadanas/os de pleno derecho y tenemos derecho a participar, pertenecer, contribuir y estar donde está el resto de la sociedad.
Desde Plena inclusión tenemos el compromiso de avanzar hacia procesos de desinstitucionalización, es decir, procesos que faciliten que todas las personas puedan desarrollar sus proyectos de vida elegidos en la comunidad, donde estamos todas y todas, generando vínculos entre nosotras/os. En definitiva, buenas vidas, con buenos apoyos, buenas comunidades. Sabemos que este es el único camino posible sí queremos generar una sociedad diversa, acogedora e inclusiva.
Cuando reflexionaba sobre esto, pensaba que llevamos a cabo acciones de transformación en atención temprana, educación, empleo, vivienda, ocio… y de repente, pensé en las Olimpiadas.
¿No sería ya hora de transformarlas? ¿De llevar a cabo un proceso de desinstitucionalización también ahí? Tendría todo el sentido que hubiera solo unas olimpiadas, una única gala de apertura y cierre, una única ciudad olímpica donde todas las personas deportistas estuvieran, un único medallero olímpico oficial, con sus categorías necesarias, pero sin tantas distinciones.

Imagen: Comité paralímpico australiano.