¿Por qué en Plena inclusión hablamos de accesibilidad cognitiva?

Administrador Plena Inclusión Histórico de Noticias, Sala de Prensa, Sin categoría

27-02-18-accesibilidad

La accesibilidad cognitiva es hacer el mundo

más fácil de entender.

Así las personas entienden los documentos

o no se pierden en edificios como los hospitales.

La accesibilidad cognitiva es buena para todas las personas

pero hay personas que se benefician más de ella

como las personas con discapacidad intelectual.

 

Hay varias personas que dicen:

las palabras accesibilidad cognitiva son difíciles.

Estas palabras son difíciles de recordar, de pronunciar

y es difícil imaginar lo que significan.

 

Por ejemplo, preguntamos a varias personas por la calle

qué es la accesibilidad cognitiva

y pocas personas lo sabían.

Puedes verlo en este vídeo.

 

Los grupos de autogestores de las entidades de FEVAS Plena inclusión Euskadi

han pedido cambiar el nombre de accesibilidad cognitiva.

Puedes ver su petición la página 7

de esta revista en lectura fácil.

 

También pedimos a varias personas

que nos dijeran si se entiende la definición de accesibilidad cognitiva.

Puedes ver esta definición en la web del Diccionario Fácil.

 

Muchas personas entienden bien la definición.

Pero dicen que el problema no es la definición,

el problema es las palabras accesibilidad cognitiva.

 

En Plena inclusión hemos pensado en todo esto

y pensamos que tienen razón.

Accesibilidad cognitiva son palabras difíciles de entender.

 

De momento, desde Plena inclusión creemos

que debemos seguir utilizando las palabras accesibilidad cognitiva.

Os explicamos las razones:

 

Las palabras nuevas necesitan tiempo para aprenderse.

Si las usamos mucho, aprendemos palabras nuevas

y ya no son tan difíciles.

Pero tenemos que esforzarnos.

 

El mundo debe ser fácil de entender

pero también queremos un mundo

en el que las personas se esfuercen

en aprender palabras nuevas.

Queremos un mundo que sea fácil de entender

con los apoyos y adaptaciones que cada persona necesita.

 

Por ejemplo: ahora muchas personas de Plena inclusión

conocemos palabras difíciles como autogestor o autodeterminación.

Eso es porque las hemos aprendido con tiempo

y con las explicaciones que necesitamos.

 

Además, aún no tenemos una palabra mejor que accesibilidad cognitiva.

 

Muchas personas se han esforzado ya

por dar a conocer la accesibilidad cognitiva.

Si cambiamos las palabras,

tendrán que volver a empezar.

 

Hay 3 tipos de accesibilidad:

  • La accesibilidad física que es buena

para las personas en silla de ruedas o con muletas, por ejemplo.

  • La accesibilidad sensorial que es buena

para las personas sordas o ciegas, por ejemplo.

  • La accesibilidad cognitiva.

Cuando se cumplen los 3 tipos de accesibilidad,

decimos que hay accesibilidad universal o para todas las personas.

Si cambiamos las palabras accesibilidad cognitiva

es posible que la nueva palabra

no tenga la palabra accesibilidad.

Si la cambiamos,

será más difícil acordarnos

de la accesibilidad física y de la accesibilidad sensorial.

 

También podemos hablar de accesibilidad cognitiva

sobre todo cuando hablamos de las leyes.

En el día a día, podemos decir:

  • Quiero una novela más fácil de entender.
  • Quiero un hospital en el que no me pierda.
  • Quiero poder entender esta obra de teatro.

A veces, podemos usar las palabras “fácil comprensión”

en lugar de “accesibilidad cognitiva”.

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La accesibilidad cognitiva es la característica de los entornos, procesos, actividades, bienes, productos, servicios, objetos o instrumentos que permiten la fácil comprensión y la comunicación.

También puede ser de utilidad la definición adaptada a lectura fácil que Plena inclusión Madrid realiza en su Diccionario Fácil: “característica que tienen las cosas, los espacios o los textos que hace que los entiendan todas las personas”.

La accesibilidad cognitiva es importante para todas las personas: ¿quién no se ha perdido en un hospital o quién no ha encontrado dificultad para entender una ley? Pero es especialmente importante para las personas con dificultades de comprensión como las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

Para ellas, es fundamental porque abre la puerta a todos los derechos como el derecho a la cultura, la educación, salud o el empleo. Si el transporte urbano fuera más fácil de entender, lo usarían más. Cuando hay libros adaptados, leemos más.

Hablamos de accesibilidad cognitiva porque es una cuestión de derechos. Pero, ¿por qué usamos ese término en concreto?, ¿por qué le llamamos “accesibilidad cognitiva”?

La pregunta no es baladí. En octubre de 2017, celebramos en Cáceres el Congreso Estatal de Accesibilidad Cognitiva. Para difundirlo, grabamos varios vídeos. En uno de ellos, se preguntaba por la calle a varias personas qué era la accesibilidad cognitiva. Como os podréis imaginar, casi nadie contestó correctamente.

Comprobamos que se da una paradoja: el término “accesibilidad cognitiva” no es fácil de entender. Dicho de otra forma: no es accesible cognitivamente. Esto ocurre por varias razones: no es fácil de pronunciar, no es fácil de recordar y, sobre todo, no es fácil intuir su significado.

Los grupos de autogestores de las entidades asociadas a FEVAS Plena inclusión Euskadi también llamaron la atención sobre esto. En su manifiesto sobre la accesibilidad cognitiva, publicado en su revista monográfica en lectura fácil, sugerían cambiar este término ya que es muy complicado. Lo decían con las siguientes palabras en el último de sus puntos:

Cambiar el nombre de accesibilidad cognitiva.

Esas palabras son difíciles de entender.

La Subcomisión de Accesibilidad Cognitiva del CERMI también ha discutido sobre este punto. Esta subcomisión propone la definición que hemos dado en el primer párrafo sobre accesibilidad cognitiva como una definición consensuada entre las organizaciones que componen esta subcomisión. Además, por coherencia, se sugirió consensuar también una definición en lectura fácil. Se propuso intentar aprovechar la que figura en el Diccionario Fácil de Plena inclusión Madrid, validándola con aún más colectivos.

La mayoría de las personas que participaron confirmaron que la definición se entendía, pero llamaron la atención también sobre la dificultad del propio término -y no tanto su definición- y se preguntaban si no sería buena idea escoger otro.

Esto lo hemos discutido en varios grupos, incluido en la propia Subcomisión. Le damos la razón al grupo de FEVAS y a las validadoras y validadores. Sabemos que el término es complicado pero, de momento, no tenemos uno mejor. Las palabras que usamos deben y pueden mejorar y, a veces, sabemos que no son las mejores pero, poco a poco, vamos caminando con ellas. Esto ocurre con muchas otras palabras como el propio término “discapacidad” cuando antes hablábamos de “minusvalía”, por ejemplo. Poco a poco las palabras van evolucionando, adquiriendo connotaciones y vamos escogiendo otras.

De momento, creemos que tiene sentido que sigamos hablando de accesibilidad cognitiva por varias razones. Para empezar, se ha realizado un gran esfuerzo ya para difundirla. Aún quedan muchas personas por conocerla, pero es verdad que ya hay bastante población a la que hemos conseguido mandarle el mensaje de qué es y por qué es importante la accesibilidad cognitiva.

Por otro lado, cuando hablamos de accesibilidad, a menudo la asociamos con la accesibilidad universal, sensorial y física. Tiene sentido mantener la misma construcción para facilitar que se realice esa relación entre los términos. Si buscáramos otra opción, es posible que no cumpla con esta construcción.

Quizá precisamente la alternativa a “accesibilidad cognitiva” podría ser “fácil comprensión” y, evidentemente, este término no cumple con esta construcción. Pero una buena idea podría ser usar un término u otro según en qué contexto estemos. Cuando hablemos sobre estudios, leyes y normativas, deberemos hacer referencia a la accesibilidad cognitiva. Pero, cuando hablamos en el día a día, simplemente podemos entender e insistir en que queremos “este documento más fácil de entender” o “un hospital en el que no me pierda”. En reuniones o explicaciones, en situaciones concretas, se puede apoyar el término accesibilidad cognitiva con el de fácil comprensión para irle dotando al primero de significado.

Se nos ocurre además una tercera razón para promover el uso del término “accesibilidad cognitiva”. Este tipo de accesibilidad no trata de simplificar absolutamente todo. Por ejemplo, cuando adaptas un documento a lectura fácil, escoges términos más fáciles de entender porque son de uso más frecuente. Pero debes mantener los términos que son imprescindibles para entender el documento. Por ejemplo, si realizas un documento sobre la modificación de la capacidad jurídica, no puedes cambiar o quitar el término “modificación de la capacidad jurídica” por muy largo y complicado que sea. Tendrás que explicar y recordar su significado. Las personas que lo lean deberán aprenderlo y memorizarlo.

Dicho de otra manera: la accesibilidad cognitiva no trata de forzar un mundo en el que las personas no tengamos que hacer esfuerzos, sino que podamos hacer esfuerzos ajustados a nuestras capacidades y con los apoyos adecuados.

Hay términos difíciles, o incluso en otros idiomas, que aprendemos, se nos hacen sencillos y comprensibles por su uso y por su estudio. Por ejemplo: ¿cuántas palabras hemos aprendido con el uso de internet?, ¿quién hablaba antes de YouTube, de Facebook, de los hashtags o incluso de procastinar?

En un mundo que cambia y evoluciona, tenemos que imaginar, inventar, aprender, evaluar, criticar, recordar y difundir nuevas palabras y una de ellas pensamos que es el término “accesibilidad cognitiva”. Además, al ser un término relativamente reciente, siempre es necesario un tiempo para que se difunda y para familiarizarnos con él. Tendremos que hablar mucho de él, recordarlo, repetirlo, escribirlo y si hace falta gritarlo para que nadie lo olvide y, poco a poco, el mundo sea más fácil de entender.

Por todas estas razones hablamos de accesibilidad cognitiva.

 

Artículo escrito por Olga Berrios.
Responsable de Accesibilidad de Plena inclusión España.